martes, 30 de diciembre de 2008

Un año mas


…dong, dong, dong. Aquellas doce campanadas anunciaban el final de un camino, un año más que concluía. Pero anunciaba también el comienzo de una nueva etapa, el principio de un viaje mas sosegado, mas adulto, en el que, esperaba, solo le trajera cosas buenas.


Muchisimas felicidades hermana.

viernes, 26 de diciembre de 2008

Un motivo mas para hacerse republicana

Aviso: Las responsables de este post, aseguran que para la realización del mismo, no se ha maltratado a ningún animal.
Por otra parte, Anabel asegura tambien ser contraria a toda forma de caza.


martes, 23 de diciembre de 2008

Llorar para deshaogarse


La solución para una herida es una cura urgente; un poco de agua oxigenada, betadine, una tirita y a correr. Para una rotura, con un poco de cola o aguja e hilo es suficiente.
¿Pero qué pasa cuando ya no hay solución? ¿Qué ocurre cuando irremediablemente lo único que queda es rendirse a la falta de esperanza?
Pasamos por la vida creyéndonos inmortales, inmunes, libres de todo daño, y cuando este golpea lo hace con fuerza, con toda la intención, dejándonos nada mas que el llanto como única vía de escape. Llorar y esperar las consecuencias, pensando nada mas, que el tiempo todo se lo tiene que llevar.
¿Qué queda cuando ya no queda nada?

viernes, 19 de diciembre de 2008

Primeras lágrimas


No va a ser este el momento, ni estas las líneas, de negar que he llorado, que estoy llorando y que todavía me queda mucho por llorar, y espero que ese mucho signifique algo.
Por cada lágrima un recuerdo, por cada sollozo un momento de vida para guardar en eso que llaman memoria, para no olvidar, para agarrarse con mas fuerza si cabe a la esperanza, para pensar que todo esto que esta pasando sea solo una pesadilla.
Ni pretendo, ni quiero escribir bellas palabras, no puedo, mas cuando lo único que se me acerca a la boca son juramentos, reniegos y maldiciones.
Lo único que quiero en este momento es ahogarme mientras lloro recordando cada uno de mis treinta y ocho años y con ello, pagar la deuda de la vida. Aunque para ello me tenga que ahogar treinta y ocho mil veces consecutivas, porque desde luego ni pienso, ni quiero dejar de llorar.

martes, 9 de diciembre de 2008

Invernada

Un año más que llega el invierno y a ti va y te agarra con el verde puesto, pero en el suelo. En cambio a mi, que sigo aquí arriba, ya hace días que visto de amarillo.

¿Tienes frío? Seguro que si. Yo también, este viento que me azota y que no es capaz de tirarme, me deja destemplada.
Voy a contarte un secreto. No quiero caer. Quiero quedarme aquí un año más y esperar a que salgan los nuevos brotes. ¡Bah! ¿Pero que te cuento a ti que ya sucumbiste, que ya estas resignada a desaparecer con la primavera?
¡Qué dices, no te oigo! Hace tiempo que quedaste callada, que no dices nada. No me extraña. Ahí abajo la vida se tiene que ver de otra forma, menos rara, más humilde. Aquí arriba una se crece, y mas ahora, cuando ya no queda nadie. Por fin consigo ver más allá de la siguiente caña y ¿sabes qué? Que no te pierdes nada.

Esta noche seguro que nieva. Si, fijo, seguro que nieva, pero a ti que más te da. Tú, después de todo, quedaras enterrada por el manto blanco de la siguiente invernada.

lunes, 1 de diciembre de 2008

Moscas cojoneras

A un panal de rica miel
dos mil moscas acudieron

¡¡¡Para, para!!! ¿A un panal? ¿Cómo a un panal? ¿Tu que crees, que somos tontas? Igual un poco pesadas, pero tontas… Debes de ser la única persona que no sabe que las abejas son incapaces de convivir con nadie, y mucho menos con nosotras. ¡Tú deliras! ¡Además a por miel! ¡Anda, anda…! Desde cuando se vio que nos dedicásemos a la miel. Repito: igual un poco pesadas pero nada golosas. Pero si hay una parte de la familia que se dedica a la caca de la baca… ¡¡¡Y dos mil!!! Definitivamente enloqueciste. ¡Dos mil moscas juntas…! Que va, imposible. No seriamos capaces de soportarnos. Dos mil moscas en un panal, tu flipas con los colores del arco iris chaval.…

Que por golosas murieron,
presas de patas en él.


¡Tócate los güevos! Tu, tu… es que tu… ¿No escuchas lo que se te dice verdad? Estas ahí a lo tuyo y pasas completamente de lo que se te dice ¡QUÉ NO SOMOS GOLOSAS! Es mas ¡QUÉ NO NOS GUSTA LA MIEL! ¿Tan mal te caemos? ¿Qué fue lo que te sucedió de pequeño que no nos soportas? ¿Mírame a los cientos de ojos que tengo y dime seriamente que es lo que hacemos mal? ¿Darnos contra los cristales, marearnos alrededor de una bombilla, insistir siempre sobre la misma persona? Yo te juro que cambiaria, pero no puedo, esto funciona así.

Otra dentro de un pastel
enterró su golosina.


Esto suena muy mal ¿no? Prefiero mas no comentar nada, pero va a ser que eres un poco “gochucu”. ¿Su golosina dentro de un pastel? ¿A qué se supone que estamos jugando?

Así, si bien se examina,
los humanos corazones
perecen en las prisiones
del vicio que los domina.

¡¡Acabásemos!! En realidad estabas usándonos de metáfora para hablar de las personas ¿Y por que no lo dices? ¡Coño avísame y callo! Llevo una hora despotricando y resulta que de lo que estas hablando es del malsano vicio que guardáis en el cuerpo. Claro, ahora entiendo lo del pastel y la golosina ¡Qué gochos sois, de verdad! Mira, sabes que te digo… Nada, es igual, no lo entenderías.

sábado, 22 de noviembre de 2008

Por que los sueños, sueños son



Cuando le preguntaban que quería ser de mayor, el siempre contestaba: “Lo que quiero es bajar por el río y llegar al mar para pasar una temporada sirviendo como flotador para gaviotas”. La tierna infancia…
Con el paso del tiempo, se le ocurrió: “que si, que si, que quiero seguir bajando por el río y llegar al mar. Pero esta vez, para terminar en una de esas islas, donde dicen que hay mas como yo, pero con la copa más encrespada”. En realidad, soñaba con conocer el Caribe.
Mas adelante, ya solo pensaba con llegar a la playa. Le parecía bastante, se conformaba con ver el mar y quedarse allí viendo pasar la vida, quizás formar parte de algún complejo de dunas, tranquilo.




Siendo un poco más grande, decía. “Vale, está bien. Me conformo solo con bajar por el río y echar raíces en algún remanso guapo”.
Con lo que no contaba, era terminar como acabó.
Le habían dicho que muchos de ellos, terminaban pudriéndose cerca del sitio donde habían nacido. Unas veces amarrados con alambre de espino o clavados en el suelo sin mas; otras, clavados a otros como ellos hasta el momento de ser reemplazados.




No se imaginaba como podía ser aquella vida de prisionero. No quería que le cortasen la posibilidad de hacer lo que tantos años llevaba deseando. Vale que se conformara entonces con la posibilidad de convertirse en pilar de alguna de aquellas construcciones que podía ver desde lo alto. ¡¿Pero terminar los días como mero poste?! Ni tan siquiera se le pasaba por la cabeza.




Romero “el madero”, que así le llamaban, se dio cuenta en el momento exacto de su madurez, que no le quedaba ningún sueño: el terreno estaba descuidado, para monte y del río no quedaba ni una gota, con lo que el sueño de bajar al mar fue perdiéndose en el tiempo, secándose como se había secado el río. Igual tenia que ver, que de la noche a la mañana, habían aparecido por allí otros como el, pero envueltos en un halo de desodorante anti-constipaos y que traían una sed terrible. Seguro que habían echo un viaje largísimo. Que envidia.




Fue entonces cuando comenzó a pensar seriamente que igual no era tan feo aquello que le habían contado. No seria un complejo de dunas vacacional, pero vería crecer la hierba e igual algún animal lo haría sentirse útil usándolo como rascador. Ya no era tan descabellada aquella posibilidad. Y viendo como estaba el tema del fuego… quizás fuese lo mejor.




Al final, Romero “el madero”, que así le llamaban, consideró que aquellos sueños de juventud pertenecían a una vida utópica que nunca hubiese conseguido tener y estaba feliz de pertenecer a aquella sociedad de postes, fundamentales para la conservación de una vida en comunidad.



P.D. Dedicado a todas las que de jóvenes soñamos con ser bomberos, astronautas o capitanes de barco.

jueves, 20 de noviembre de 2008

Los caminos del señor son inexcrutables. ¡Y duros que te cagas!

¡Fssssssssssh! ¡Fssssssssssssh! ¡Fssssssssssssh!
¿Cuánto hacía desde la última vez que había escuchado aquel sonido?
¡Fssssssssssh! ¡Fssssssssssssh! ¡Fssssssssssssh!
Más o menos, y por interpretación propia, así es el sonido que hacen los esquís deslizándose por la nieve. Y no cuesta abajo precisamente. Eso viene después.
Los preparativos de una jornada de esquí de montaña siempre molan mogollón. Bueno, relativamente. Llegar descansadín y con todo el día por delante, mola. Preparar la mochila con lo que vas a llevar, mola. Trajinar con los esquís para ajustarlos en la mochila, mola. Echar un pito para relajarte antes de empezar la actividad, mola. Pero calzar las botas…, eso ya no mola. Al principio piensas que es imposible meter los pies en ese espacio tan reducido, pero al final y con mucho trabajo, lo consigues. Es el momento de fumarse otro cigarrillo y caminar un poco con ellas para tener constancia de todos los sitios donde te hacen daño, para acostumbrarte y sobre todo, mentalizarte.


El siguiente paso, es llevar esos zapatones hasta donde comienza la nieve, que como decía aquel: unas veces es más y otras veces es menos ¿Por qué será que casi siempre es más?
Como no, antes de ponerte a caminar, creías que tenías localizados todos los males que te hacían las botas, pero al cabo de un cuarto de hora, descubres que no tenias ni idea de lo que te esperaba. Eso sin contar con lo raro que se hace caminar con ese muerto en los pies. ¿Dónde hostias esta la nieve?


Ya con las tablas calzadas, las pieles ajustadas, las gafas puestas y el gorro oprimiéndote la cabeza pero dándote calorín, solo queda echar un vistazo a tu alrededor, para descubrir, que todo lo que te rodea son planos inclinados, y que el camino que están siguiendo los compis que llevas por delante, es el más inclinado de todos.


¡Fssssssssssh! ¡Fssssssssssh! ¡Fssssssssssh!
La cabeza gacha, el corazón dando contra las paredes del cráneo y la sensación de que esta maldita cuesta nunca acaba ¡¡¡Qué felicidad!!! El más fuerte busca el mejor camino y deja la huella para que tú la sigas. No hay prisa, estas disfrutando y tienes todo el día por delante. Además, lo mejor viene al final, la bajada.


Los últimos metros son los peores. Siempre, y no nos engañemos, siempre los últimos metros de una ascensión son los más duros. Y siempre, siempre, más por las ganas de acabar que por otra cosa, y para colmo, es cuando más aprietas. Aunque queda claro que mientras el corazón está asomándote por la boca, la satisfacción de estar allí arriba es inigualable. La tranquilidad del entorno, el trago de vino, el pitín de cumbre. Y saber que solo queda bajar, hace que se te olviden todos los sufrimientos de la subida. ¡Vamos a echar otro pito!


El remate de una jornada inigualable, (día soleado, la nieve en condiciones, la buena compañía) empieza con la preparación de la bajada: quitar pieles, poner guantes, ajustar la mochila al cuerpo, respirar hondo y… ¡¡BANZAIIIIIIIII!!¡Chof! Primera caida.
Desde la cumbre, hasta el momento de descalzar los esquís, lo que queda es disfrutar. Por un lado, buscar la mejor pala: la que más larga sea y la que menos te obligue a remar. Y luego, la adrenalina de las pendientes ¡¿Dónde jiro, donde jiro?! ¡Shhhhhhhhh! ¡¿Y ahora?! ¡Shhhhhhhhh! ¡Shhhhhhhhh! Así hasta abajo. Lo que tardaste tres horas en subir, lo libraste con media hora de bajar. Y al final como siempre, el comentario de la jugada alrededor de una cerveza en el bar del pueblo. Quejándote por la poca nieve que hay y preparando las próximas salidas, cansado pero satisfecho.

P.D. El itinerario que nos devuelve y nos reconcilia con el esquí de montaña, esta echo entre el pueblo de La Cueta, en Babia, con subida a Peña Orniz, que esta por encima del Lago del Valle.

miércoles, 12 de noviembre de 2008

Miriam Makeba, presente.

Murio Miriam Makeba, Mama Africa. Cantante surafricana y símbolo de la lucha contra el apartheid. Descanse en paz

sábado, 8 de noviembre de 2008

Corta el pelo, cambia de vida

Según las expertas, la moda que se lleva este otoño-invierno son los tonos oscuros, ocres. Según mi peluquera, no hay nada como alegrar el día con los colores. Y claro... yo, que ni soy experta, ni peluquera, no soy capaz de tomar una decisión, así que me decanto por las dos opciones: por un lado, un fondo negro y por el otro, imágenes con mucho color que resalten la felicidad de los días de invierno, en primavera ya veremos.
¡Que decís! ¿Se gana con el cambio? (¡Dios como me suena esto a elecciones en EEUU!) o volvemos a la tradicional luz de los días de verano. Las puertas están abiertas para cualquier sugerencia.

sábado, 1 de noviembre de 2008

Influencies cinematográfiques



¿Nun notais cómo si mos observaran? ¡Qué sensación más rara! Llevamos too el camín como si fuese dalguien detrás nueso ¡y mira qué vamos rápido!
Quiciaves seya un bicho, pue ser sólo una sensación o, porque non, dalguien con un hachu que mos piensa descurartizar y dempués azotar los cachos pel monte pa que los coman les alimañes.
¡Para-y...! ¿Qué foi eso? Toi entamando a acoyoname ¿por qué nun vamos más rápido?
Tamos equí metíes nesti piornal y ya veréis... Si ye’l del hachu nun tenemos escapatoria. Aunque bueno, si ye dalguien con un hachu ¿de qué queremos fuxir?
Yo esto téngolo visto nes películes, llega l’asesín sicópata y cárgase a todes menos a un, que feríu de muerte consigue revolvése y acabar con elli ¿sedré yo el que se salve?
Nun sé vosotres pero yo cuerro muncho, soi capaz de fozar como un xabalí ente los piornos y enantes que naide llegar a...
¿Pa ónde vamos ho? ¡Asina nun hai quién pueda! Perseguíes por un despiadau asesín sicópata, armau con un hachu y ensín saber pa onde vamos.
¿Y si cambia de idega y en vez de venir per detrás vién per delantre? ¿qué ye meyor? ¿correr cuesta arriba y a ver quién cansa enantes? o ¿echar a correr p’abaxu e intentar algamar más velocidá qu’el sicópata? ¿y si son dos los sicópatas?
¡Shhhhh! ¿oyisteis? ¡ya tá! ¡nun tenemos escapatoria! ¡equí vién a por nos! ¡correi! ¡correi!
¡Dani! ¿ónde ta Dani? ¡mierda! ¡correi! ¡qué ya garró a Dani!
Dani ¿ónde tabes? ¡caguen mi manto Dani! ¿yes tú el que vienes detrás de nos? ¡gilipollas! ¡y nos creyendo que yera un bicharracu! Ya-yos taba diciendo yo a estos que me dexasen a mi, que conmigo nun podía ¡Anda! ¡tira p’alantre y dexa de una vegada la cámara fotos! ¡qué paeces un yonki dixital!

Cróniques vampíriques II



¡¡¡Pfffffffffffffff!!! (resoplidu). Aaaaaaahhhhh (sospiru). ¡Coyona...! (xuramentu). ¡Sí, al final va ser guapo y too! ¿Cuántos años? ¿Cuántos van ya dende aquel día que, subiendo al Monsacro, tuvo que tar la mio hermana Marga dándome ánimos porque la falta d’oxíxeno nun me dexaba llorar? ¿Cuántes cuestes pue soportar una persona a tolo llargo d’esta perra vida? Aaaaaaaahhhhhhh (sospiru).
Non, si al final tien que ser guapo. Ye verdá que cuando llegues arriba ye un placer. Pero depués quédate la baxada, y más p’allá, poder conciliar el suañu ensín que les piernes s’empeñen en decite que... Aaaaaaaaaahhhhhh (sospiru). Si, préstame pero... ¿Quedaráme bien la gorra con esta camisa que tan bon cuerpo me fae?



P.D. Semeya cedida por Pedro, de cuando’l G.M. Ibice-Cuadonga marchó un puente de cuya fecha nun soi quien p’acordame, a la sierra de Gredos.

viernes, 31 de octubre de 2008

¡Qué suene la música!

Preparaes, llistes y... ¡¡Tremenda bomba de descubrimientu!! Poder poner soníu a les hestories que vos cuente.
Bueno, val. Ya se que esto teneislo superao, pero pa mi que soi un pexe chiquitín nel oceanu de la rede, teneis qu'entendelo. Pa llegar a conseguir poner equí esta canción, nun veais.
Gracies al sofitu d'Ana Moro, conseguí poner una especie de playlist nel marxen derechu del blogue, pero salía raro, como demasiao grande y nun quedaba bien. Pero agora que acabo descubrir esto, casi que me mola mas. A cada hestoria una banda sonora personalizada.
Dicen que les utopíes sirven pa seguir caminando, asina que'l siguiente pasu ye conseguir les canciones que yo quiero, les que a mi me apetezan. Aunque de momentu, les que sintais, van ser les que vienen predeterminaes pela páxina web onde atopé esto, onde entovía tengo que afondar pa ver qué cantidá y cuánta calidá de música tienen, ya lo direis notando.
¡Basta de charres!
Pa entamar esti nuevu esperimentu y como nun podía se d'otra forma: l'ínclitu, el maravillosu, el de la voz aterciopelada, Tom Waits.


De todes formes, que nun se vos escaeza que tolos llunes, ente les 18:30 y les 20:00 hores, na sintonía de Radio Sele, nel 106,1 de la frecuencia modulada, les sacaberes ponen la banda sonora del planeta azul.

domingo, 26 de octubre de 2008

Una galleta no mas

Devio de pasar ¿cuántu tiempu, 10 minutos? Taba solu y fizome creyer que esperaba la mio visita. Confiaba en que me averase. Quería veme de más cerca. ¡Y claro! ¿Como nun diva dir onde el taba? ¡Glayaba pidiéndolo! Yo, porsupuestu, avereme sele, disimulando como si la cosa nun fuera conmigo: fiu, fiu, fiu (silvios de disimulu). Si, taba esperándome. Esperaba que me dexase ver. ¡Qué tonta fui! Avereme creyendo que la reciprocidá yera coyuntural. Yo mostrábame y dexábame retratar y el..., el dábame dalgo rico de comer.
Pero yo nun cuntaba con aquello. ¡UNA GALLETA! ¡UNA MISERABLE GALLETA! Pero ¿qué se creen? Estos jodidos turistones deben de pensar que nun tenemos otra cosa que facer. Val que nun me presionó pa que fuera, val que de bona voluntá yo me dexé facer, val que el nun tenía porque dame nada, pero ¿una galleta na mas? Xamón, chorizo, tortiella. Dalgo más sustancial ¿non?
Nun lo termino d’atalantar, lleven eses mochilones y quierenlo too pa elles.
Yo paso, acabo decidir que nunca mas. Que-yos den. A veeeeeeeeeeeer la ballena.

Les montañes presten asgaya

Afirma que les montañes presten-y asgaya y dempues de echa-y una gueyada a lesmontanesprestenasgaya.blogspot.com, damonos cuenta de que quiciaves seya asina.
Nesti domingu d'inactividá, ayeri fuimos males y güei nun tamos pa na, queremos recomendar el blog personal d'un neñu que diz coses como: "¡hay que seguir exprimiendo esta maravillosa vida llena de cambios y de contrastes!".
Un blog onde la montaña, la escalada, el esqui de travesia y los viaxes, dan sentiu a toda una esistencia. (¿Sono cursi esto cabero?)
Damas y cabayeros. Non an dames y non tan caballeros. Neños y neñes. Con todes ustedes: Dubardu Gosende.

miércoles, 22 de octubre de 2008

Pa cuando Marco Polo llevante la cabeza

Un día fui turista. Turistón a la sazón. Y recorrí la puerta d’Oriente como cuando Marco Polo descubrió’l mundu. Colos güeyos abiertos enforma y les sensaciones n’un puñu.
Hotel, cámara de fotos y guía de viaxes en ristre, caleyando pente la monumentalidá de la hestoria pasada. Faciendo cola, pagando entrada. Escoyendo restaurante y buscando fuxir del sol, al frescu d’una cerveza xelá.

Otru día quise ser consciente de onde taba, y tal vez ensin querelo, descubrime al otru llau del telón. Y recorrimos el sotanu d’Oriente, la periferia. Y colos güeyos entezarraos y un regustu a realidá na boca, caleyamos pente la misería, pente la suciedá, pente la dexaded, pente’l espaciu vaciu de les guies de viaxes, pente’l escaezu de la hestoría.

Un día, intente ser Marco Polo y descubrí pa que se había inventao la pólvora. Y aunque al volver a casa, solo cuntaba les maravilles que había visto a les puertes d’Oriente, la realidá, veniame a recordar que solo había sido un turista. Turistón a la sazón.

jueves, 16 de octubre de 2008

Adios mui buenes


- ¿SI?
- Hola, soi Zadilla ¿Pué deci-y a Volkan que baxe?
- Nun ta Zadilla. Salió bien ceo y entobía nun llegó. Parezme que dixo dalgo d’un regalu o nun se que.
- Munches gracies señora. Nun se preocupe que ya lu llamo al móvil.

- ¿Volkan?
- Yesssssssssssss........
- Pero... ¿Onde tas tio? Tuve na to casa y dixome to madre que dives a buscar un regalu o nun se que. ¿Acordástete que güei cumplo años?
- ¡Eeeeeeeeeh!... Bueno... Si, veras. En realidá recordelo ayeri pela nueche y esta mañana salí a comprate un regalu.
- ¿Qué güai! ¿Qué ye?
- Tranqui, nun entames ¿Vémonos en Gálata?
- Si, si, si.
- Ok Makei...


- ¡¡¡Eeeeeeeehhhhh tio!!! Pero... Nun facia falta. Que bravu yes.
- Pa la mio neña lo meyor.
- Si..., ya
- ¿Sabes qué pasa? Que ayeri pase per onde la muralla y vi lo que abies pintao n’aquella muria cuando entamamos a salir, y de pronto, acordeme de que güei yera’l to cumpleaños y que nun tenia regalu y...
- ¡¡Guapu...!! ¿Pues sabes qué pasa? Que yo ayeri tamien pase pe ronde la muralla, y tamien vi la pintada aquella, y non solo pensé en ti, si non que tuvi un ratu viéndote ¡Viéndovos! baxar pal puertu agarraos de la mano. ¡A ti y a Kadesii!
- ¡¡Para, para! ¿Qué tas diciendo?
- Que mira que bien me queda la pulsera ¿De verdá ye pa mí?
- Non tia. Quiero decir... Si. Pueo esplicátelo too.
- ¿Sabes qué? Que nun fai falta. Llevaba dando-y vueltes estos días y mira... Parezme que ye’l momento adecuau. Yo quédome cola pulsera y tu pues quedate con Kadesii.
- Pero... ¿Y que pasa cola pintada?
- Pa que tengas un recuerdu miu “amor “. Chau, chau.

martes, 14 de octubre de 2008

21 gramos.

(Homenaxe a la peli "21 gramos" de Alejandro Gomez Iñarritu)

¿Cuantes vides vivimos? ¿Cuantes veces morremos?
Dicen que todes perdemos 21 gramos nel momentu esactu de la muerte. ¿Cuanto cabe en 21 gramos? ¿Cuanto se pierde cuando perdemos 21 gramos? ¿Cuanto se va con ellos? ¿Cuano se gana?
21 gramos, el pesu d'un Colibrí, d'una chocolatina ¿Cuanto pesen 21 gramos?

lunes, 13 de octubre de 2008

¿Quien da la vez?

-¡¿Qué paso manin?!
-Pues ya ves. Equí pasando un poco'l ratu. Intentando pescar.
-Y que, ¿piquen?
-¡Que vaaaaaaaaaa! Son mas mansos que quese yo.

viernes, 10 de octubre de 2008

Zzzzzzzzzzzzzzzzzzzzz

De mañana nun me levanto . Y pela tarde tampoco. Y dicen que soi un vagu. Y dicen que toi mui llocu. Y dicen munches mas coses, pero a mi importame bien poco.


Semeya cedida por Ana Moro Escorihuela.

martes, 7 de octubre de 2008

Ensin comentarios

Un, dos, tres, cuatro, cinco, seis, siete, ocho, nueve, diez, once, doce, trece, catorce, quince, dieciseis, diecisiete, dieciocho, diecinueve, veinte, veintiun, veintidos, veintitres, veinticuatro, veinticinco, veintiseis, veintisiete, veintiocho, veintinueve, treinta, treinta y un, treinta y dos, treinta y tres, treinta y cuatro, treinta y cinco, treinta y seis, treinta y siete y güei, treinta y ocho.


jueves, 2 de octubre de 2008

Aya Sofya

Ye la medianueche del 28 de mayu de 1453. El fumu de la guerra metese pente la ciudá, que atristayada resignase al so inevitable finar. N'esi momentu, L'emperador Constantino XI entra en Haghia Sophia y postrase delantre'l altar, frente a una multitú silenciosa que busca la salvación nesti imponente baluarte de la cristiandá. L'exercitu otomanu, apostau nes muries, atacara en cuestión d'hores.
Na tarde del 29, la ciudá ye tomada en metá d'un bañu de sangre, mientres Constantino muerre en combate.
Mehmet el Conquistador, con solo 21 años, entra victoriosu na ciudá y va derechu a Haghia Sophia, un templu tan renomau pa los musulmanes como pa los cristianos, ellí arrodillase. Echa un puñau de tierra sobre'l so turbante en señal de humildá y ordena que se retiren de la ilesia los obxetos de la lliturxa cristiana, nomandola dempues Aya Sofya Camii. Rapidamente, añadense un minarete de maera provisional, un mimber (pulpitu) y un mihrab (nichu que señala la dirección de la Meca) colo que'l sultan pue rezar llí tres días depues de que lo ficiera el caberu emperador de bizancio.

martes, 30 de septiembre de 2008

Una hestoria Istambuleña

Aquella tarde, el ferri llevabales de Asia pa Europa xunto a otra montonera turistes, que como elles, volvíen de pasar el día queriendo ver lo qu’estremaba a les dos orielles.
El, diva contentu agüeyando como les gaviluetes recoyien en plenu vuelu, les migalles de pan turcu, que aquella mecigaya nacionalidaes yos tiraba. Yera prestoso veles pelease por unos cachinos de pan duru, de sentiles casi quitandotelu de les manes.


Ella ente tantu, absorta, disfrutaba de contemplar como’l atardecer regalaba una puesta de sol, onde se recortaben la mezquita azul, la Aya Sofya, el palacio Topkapi y la ponte Galata. Que postal más idílica d’Istambul.
Ella, col viento nel pelo y la felicidá na mirada, sabiase plena y espresábalo cola postura, col semblante.

El, feliz de vela ellí sonriendo ensin saber que la taba mirando, de xugar imaxinariamente nel cielu coles gaviluetes, de navegar ente’l mar de Marmara, el Bosforo y el Cuerno d’Oru.
Les dos ellí, nel centru del imperio Otomanu, nel mesmu centru del mundu n’aquel intre.

martes, 23 de septiembre de 2008

El insolitu casu de les cueves del Aguila

Si los años tuviesen la capacidá de correr, cosa que dudo, pal casu que nos ocupa cuerreria’l añu de 1828. Tamien podría ser el de 1815, quien sabe si nun sedra’l de 2006 o’l 2008.
Esta ye la hestoria de tres neñes, que un día de domingu, participaron d’una excursión col colexu a les cueves del Aguila, na sierra de Gredos, na provincia d’Avila. Y concretamente’l día 28 del mes de Mayu que yera domingu.
El día taba buxu, plomizu, amenazando tormenta, lo que nun impedía que se presentase una xornada enllena sorpresas. Aquella selmana, habíen estudiao como se producía la formación d’estalaztites y estalazmites y claro..., colo lloñe que taven les cueves de la escuela, yera una actividá gratamente esperada. Mas, siendo esta la primer vez que les tres diven xuntes, aunque fuera col colexu, a pasar un día en campu.
El entornu de les cueves yera per afayadizu. Habia-yos esplicao la mayestra tamien, que les cueves del Aguila taben asentaes dientru d’una dehesa, onde les vaques, negres como la so propia solombra, rumiaben felices el pasar del tiempo. Facia años que aquelles cueves habien sio descubiertes per unos espeleologos, y como nun ye cosa de desaprovechar les ocasiones, enseguida les habien acondicionao pa recibir visites. Parking ampliu, precios populares y un chigrucu, onde aquel día, les neñes podrien gastar los cuatro cuartos que llevaben en refrescos colos que acompañar los bocadillos que so madre yos había preparao.


A la hora d’entrar na cueva ya llovia, por eso, dempues de los tres cuartos d’hora que duraba la visita, todes echaron a correr pa metese n’aquel destartalau barin, y nun terminar empapaes.
Nun saben quien foi la primera nin en que momento se dieron cuenta de que Maria, Esther y Patricia nun taben. Colos nervios de la escura y nidia visita, tampoco se habien decatao de si habien llegao a entrar na cueva.
Al final del día, pingando y afoniques de glayar el so nome, nun-yos quedo mas remediu que dar avisu a les autoridaes competentes. Esperaben, sobre too la mayestra, histerica como taba, que fuese solo una chiquillada, una broma pesada de tres neñes que habien querio pasar un día xuntes nel campu.
Al cabu de tres dies de buscar y rebuscar, de glayar y desesperase, la realidá impuso la so triste armonia, quiciaves ya nunca mas les atopasen.
Nun se sabe bien como, pero al mes de asoceder esti casu, un paisanu, dueñu d’una de les cuadres que habia pel entornu, atopó una inscripción, enantes inesistente, n’una de les vigues onde se podia lleer el nome de les tres neñes y la fecha en que habien desaparecio. Y si bien ye ciertu, que nunca se supo mas d’elles, cuenten les vieyes que los días buxos, plomizos, los dies que amenaza tormenta, de les cueves que nomen del Aguila, parez salir como rises de neña, remataes siempre por una vocecina que parez cantar aquello de: Sal de la maya gurrión...