jueves, 20 de noviembre de 2008

Los caminos del señor son inexcrutables. ¡Y duros que te cagas!

¡Fssssssssssh! ¡Fssssssssssssh! ¡Fssssssssssssh!
¿Cuánto hacía desde la última vez que había escuchado aquel sonido?
¡Fssssssssssh! ¡Fssssssssssssh! ¡Fssssssssssssh!
Más o menos, y por interpretación propia, así es el sonido que hacen los esquís deslizándose por la nieve. Y no cuesta abajo precisamente. Eso viene después.
Los preparativos de una jornada de esquí de montaña siempre molan mogollón. Bueno, relativamente. Llegar descansadín y con todo el día por delante, mola. Preparar la mochila con lo que vas a llevar, mola. Trajinar con los esquís para ajustarlos en la mochila, mola. Echar un pito para relajarte antes de empezar la actividad, mola. Pero calzar las botas…, eso ya no mola. Al principio piensas que es imposible meter los pies en ese espacio tan reducido, pero al final y con mucho trabajo, lo consigues. Es el momento de fumarse otro cigarrillo y caminar un poco con ellas para tener constancia de todos los sitios donde te hacen daño, para acostumbrarte y sobre todo, mentalizarte.


El siguiente paso, es llevar esos zapatones hasta donde comienza la nieve, que como decía aquel: unas veces es más y otras veces es menos ¿Por qué será que casi siempre es más?
Como no, antes de ponerte a caminar, creías que tenías localizados todos los males que te hacían las botas, pero al cabo de un cuarto de hora, descubres que no tenias ni idea de lo que te esperaba. Eso sin contar con lo raro que se hace caminar con ese muerto en los pies. ¿Dónde hostias esta la nieve?


Ya con las tablas calzadas, las pieles ajustadas, las gafas puestas y el gorro oprimiéndote la cabeza pero dándote calorín, solo queda echar un vistazo a tu alrededor, para descubrir, que todo lo que te rodea son planos inclinados, y que el camino que están siguiendo los compis que llevas por delante, es el más inclinado de todos.


¡Fssssssssssh! ¡Fssssssssssh! ¡Fssssssssssh!
La cabeza gacha, el corazón dando contra las paredes del cráneo y la sensación de que esta maldita cuesta nunca acaba ¡¡¡Qué felicidad!!! El más fuerte busca el mejor camino y deja la huella para que tú la sigas. No hay prisa, estas disfrutando y tienes todo el día por delante. Además, lo mejor viene al final, la bajada.


Los últimos metros son los peores. Siempre, y no nos engañemos, siempre los últimos metros de una ascensión son los más duros. Y siempre, siempre, más por las ganas de acabar que por otra cosa, y para colmo, es cuando más aprietas. Aunque queda claro que mientras el corazón está asomándote por la boca, la satisfacción de estar allí arriba es inigualable. La tranquilidad del entorno, el trago de vino, el pitín de cumbre. Y saber que solo queda bajar, hace que se te olviden todos los sufrimientos de la subida. ¡Vamos a echar otro pito!


El remate de una jornada inigualable, (día soleado, la nieve en condiciones, la buena compañía) empieza con la preparación de la bajada: quitar pieles, poner guantes, ajustar la mochila al cuerpo, respirar hondo y… ¡¡BANZAIIIIIIIII!!¡Chof! Primera caida.
Desde la cumbre, hasta el momento de descalzar los esquís, lo que queda es disfrutar. Por un lado, buscar la mejor pala: la que más larga sea y la que menos te obligue a remar. Y luego, la adrenalina de las pendientes ¡¿Dónde jiro, donde jiro?! ¡Shhhhhhhhh! ¡¿Y ahora?! ¡Shhhhhhhhh! ¡Shhhhhhhhh! Así hasta abajo. Lo que tardaste tres horas en subir, lo libraste con media hora de bajar. Y al final como siempre, el comentario de la jugada alrededor de una cerveza en el bar del pueblo. Quejándote por la poca nieve que hay y preparando las próximas salidas, cansado pero satisfecho.

P.D. El itinerario que nos devuelve y nos reconcilia con el esquí de montaña, esta echo entre el pueblo de La Cueta, en Babia, con subida a Peña Orniz, que esta por encima del Lago del Valle.

5 comentarios:

  1. Como mola la crónica...........si pensaba que estaba encima de los esquis subiendo y bajando, y eso que no se esquiar.
    Las fotos guapísimas,por cierto me he pasado por tu galeria y tienes fotos impresionantes.
    Un besu y un culín virtual.

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  2. Muy guapes les fotos, nun me canso d decilo.

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  3. Dani teníen que contratate pa'l programa "Al filo de lo imposible", asina nun sería un programa tan amurniáu. Préstame enforma lleete, rapazón.

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  4. ¡¡qué bien escrito, sí señor!!
    Leerte es como estar ahí. Bueno, claro, ni de coña es como estar ahí, pero quiero decir que lo describes muy bien, que llegan las sensaciones.

    Es curioso que en casi todo uno quiere subir, subir...ir a más, más arriba...en el trabajo, con los amigos, en una noche de juerga, en el amor y en el sexo, en los viajes...subir, o como poco, mantenerse. Bajar supone casi siempre ir a peor, caer, deshacer lo hecho de malas maneras.
    El esquí debe de ser de las pocas cosas en las que lo que mola es "la bajada".

    Besos

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  5. ¡Uf! Vais a conseguir sacame los colores. Munchisimes gracies a todes. Sois un cielu soleau.

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