sábado, 22 de noviembre de 2008

Por que los sueños, sueños son



Cuando le preguntaban que quería ser de mayor, el siempre contestaba: “Lo que quiero es bajar por el río y llegar al mar para pasar una temporada sirviendo como flotador para gaviotas”. La tierna infancia…
Con el paso del tiempo, se le ocurrió: “que si, que si, que quiero seguir bajando por el río y llegar al mar. Pero esta vez, para terminar en una de esas islas, donde dicen que hay mas como yo, pero con la copa más encrespada”. En realidad, soñaba con conocer el Caribe.
Mas adelante, ya solo pensaba con llegar a la playa. Le parecía bastante, se conformaba con ver el mar y quedarse allí viendo pasar la vida, quizás formar parte de algún complejo de dunas, tranquilo.




Siendo un poco más grande, decía. “Vale, está bien. Me conformo solo con bajar por el río y echar raíces en algún remanso guapo”.
Con lo que no contaba, era terminar como acabó.
Le habían dicho que muchos de ellos, terminaban pudriéndose cerca del sitio donde habían nacido. Unas veces amarrados con alambre de espino o clavados en el suelo sin mas; otras, clavados a otros como ellos hasta el momento de ser reemplazados.




No se imaginaba como podía ser aquella vida de prisionero. No quería que le cortasen la posibilidad de hacer lo que tantos años llevaba deseando. Vale que se conformara entonces con la posibilidad de convertirse en pilar de alguna de aquellas construcciones que podía ver desde lo alto. ¡¿Pero terminar los días como mero poste?! Ni tan siquiera se le pasaba por la cabeza.




Romero “el madero”, que así le llamaban, se dio cuenta en el momento exacto de su madurez, que no le quedaba ningún sueño: el terreno estaba descuidado, para monte y del río no quedaba ni una gota, con lo que el sueño de bajar al mar fue perdiéndose en el tiempo, secándose como se había secado el río. Igual tenia que ver, que de la noche a la mañana, habían aparecido por allí otros como el, pero envueltos en un halo de desodorante anti-constipaos y que traían una sed terrible. Seguro que habían echo un viaje largísimo. Que envidia.




Fue entonces cuando comenzó a pensar seriamente que igual no era tan feo aquello que le habían contado. No seria un complejo de dunas vacacional, pero vería crecer la hierba e igual algún animal lo haría sentirse útil usándolo como rascador. Ya no era tan descabellada aquella posibilidad. Y viendo como estaba el tema del fuego… quizás fuese lo mejor.




Al final, Romero “el madero”, que así le llamaban, consideró que aquellos sueños de juventud pertenecían a una vida utópica que nunca hubiese conseguido tener y estaba feliz de pertenecer a aquella sociedad de postes, fundamentales para la conservación de una vida en comunidad.



P.D. Dedicado a todas las que de jóvenes soñamos con ser bomberos, astronautas o capitanes de barco.

8 comentarios:

  1. Me quedo sin palabras,siempre deberíamos tener un montón de sueños así seguro que alguno se realiza.
    Me ha encantado.
    Un besazo

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  2. Es necesario que haya maderos que bajen los ríos, claro...y que lleguen al mar, y que se vayan lejos.
    Pero los maderos que acaban formando parte de tu vida son los que se quedan cerca, los que enmarcan y acompañan al camino que te lleva, cada día, a casa.

    Muy bonito lo que escribes.

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  3. Ah...y siempre se está a tiempo de ser bombero o capitán de barco. Yo he llegado a Cosmonauta, no te digo más...

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  4. Una cosmonauta y la otra paracaidista. Sois geniales chicas. Cuando sea mayor quiero ser como vosotras.

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  5. ...después de verte en acción por las sidrerias de Gascona nunca pensé que pudieras sorprenderme con nada que hicieras.

    Me equivoqué.....

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  6. Soi de la opinión de que tol mundu mantenemos un as na manga. Igual el miu ye la capacidá de seguir sorprendiendo, cosa que m'emociona. Gracies Duba.

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  7. Hola.
    Un saludo
    Excelente narración. Trsite-alegre... en fin.
    Y de los sueños, bueno. No se quien decia eso de apuntarle al sol para pegarle al aguila, as deben ser los sueños supongo.
    Excelentes fotografías también.
    Un saludos. Sureste Mexicano.

    PD. yo de niño quería ser, segun cuenta mi madre, policía matemático, piloto y astronauta. Las dos ultimas profesiones las entiendo y ando tras ellas, pero a la primera no se cómo entrarle.

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  8. Hola Alejandro. Que bueno leerte desde el sudeste Mexicano.
    ¡Policia matematico! Flipa. A mi que no me gustan las matematicas me suena como a rayos y centeyas, pero tu no cejes en tu empeño. Quien sabe si algún día...
    ¿Sabes qué pasa cuando X tiende a infinito?
    Que infinito se seca. Je.

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