martes, 27 de enero de 2009

La conquista espacial


En cuestión de segundos todo fue caos, desesperación. Afloraron las dudas, los temores, el pánico. Incluso hubo alguna contradicción.
Alguien grito: ¡¡¡Quiero salir de aquí!!! Y al instante, silencio. Un sepulcral silencio.
A partir de aquel momento, la estación espacial internacional, quedo sumida en un gélido silencio.
Mientras tanto, aquí abajo, nos seguiamos empecinando en querer conquistar la luna a fuerza de encontrar una montaña que nos llevase directamente a ella.

sábado, 17 de enero de 2009

Otros abismos


Un accidente fortuito encabezaría el día, siendo el primero de una serie de desastres que los llevaría a la derrota final.
Mientras hacían la planificación de aquella jornada, unos días antes, todo pintaba de maravilla. El madrugón era esencial para aquella campaña, si querían encontrarse con las condiciones idóneas necesariamente no podrían demorarse mas allá de las cinco y media de la madrugada, aunque un cielo despejado y la remota posibilidad de que hiciese mal tiempo, les llevo a pensar que quizá pudiesen dormir un poco mas, así que al final, no decidieron quedar hasta las seis de la mañana, detalle este que desencadenaría la tragedia.





Todo sucedió de repente. Una conductora borracha, una dirección prohibida y una velocidad inadecuada, les llevo a perder al menos una hora. Rellenar un parte de accidentes en esas condiciones, sin duda puede resultar una ardua tarea.
Con lo que tampoco contaban, un detalle mas para la derrota, era con que a lo largo de aquella noche el cielo se oscureciera. Mal fario daban aquellas nubes, que en la ciudad y a aquellas horas dejaban caer copos dispersos ¿qué no pasaría en las alturas?
Sumidos en la incertidumbre y con un mal presagio rondándoles la cabeza iniciaron igualmente la ascensión. La primera parada, sirvió para contemplar de cerca la especulación montañera en forma de refugio y también para llevarse el tercer mazazo, ya que uno de ellos decidiría no continuar. Los problemas gástricos y la aceptación de una realidad nebulosa convertía desde aquel momento a un cuarteto de cordada en un banco de tres patas. Aunque no importaba, la meta estaba ahí, frente a ellos y las ganas por conseguirlo eran más fuertes que el sentimiento de derrota.


La claudicación fue inevitable. Descubrir que todo lo que les rodeaba era una niebla pertinaz y que por dos veces pudieron ser protagonistas de sendos accidentes, dieron al traste con ese ansia que aseguraba la victoria.
Cuando los vi, regresaban con la cabeza gacha, pero con esa mirada que sin duda presagia un “regresaremos”.


P.D. Dedicado a Fran, Dani, Jorge y Vitor

martes, 13 de enero de 2009

Abismos

En el último momento cierras los ojos y respiras hondo, no piensas.
No recuerdas que cuando subías ibas meditando sobre ese mismo instante, la bajada.
Ya paso el tiempo de creer que a fuerza de caer llegaría un día en que todo saldría bien. Ahora solo debe salir. Bien o mal pero salir lo más dignamente posible, la suerte esta echada.
Hace tiempo que intentas hacer todo lo posible para que la técnica funcione, pero al día de hoy, ni técnica ni nada. Simplemente supervivencia.
No existe el auto-control cuando miras hacia abajo y lo único que ves, es el abismo que engulle a los compañeros que van por delante.
Llego la hora. Cerrar los ojos y respirar hondo.
Acuérdate: flexionar, extender, flexionar, extender y pensar, que ese abismo al que vas de cabeza, es tan blando como la nieve sobre la que te deslizas.
¡¡¡YEEEEEEEEEEEEEEEEAAAAAAAAAAAAAAHHHHHHHH!!!

jueves, 8 de enero de 2009

En aquel banco

Y fue en aquel preciso momento, cuando se dio cuenta de que nunca regresaría.
Pesadamente, se dejó caer en aquel banco solitario y espero a que su mente recobrase por si sola, la lucidez entristecida.


domingo, 4 de enero de 2009

Viva la Republica

Volvamos todas a ser una vez mas niños y niñas y confiemos, creamos por un momento que la posibilidad existe y que se cumplirán todos nuestros deseos.
Os puedo asegurar, que en estos momentos yo creo fervientamente, deseo desesperadamente que se cumpla el mio.

P.D.: Fotografia cedida por Francisco Lago.