sábado, 17 de enero de 2009

Otros abismos


Un accidente fortuito encabezaría el día, siendo el primero de una serie de desastres que los llevaría a la derrota final.
Mientras hacían la planificación de aquella jornada, unos días antes, todo pintaba de maravilla. El madrugón era esencial para aquella campaña, si querían encontrarse con las condiciones idóneas necesariamente no podrían demorarse mas allá de las cinco y media de la madrugada, aunque un cielo despejado y la remota posibilidad de que hiciese mal tiempo, les llevo a pensar que quizá pudiesen dormir un poco mas, así que al final, no decidieron quedar hasta las seis de la mañana, detalle este que desencadenaría la tragedia.





Todo sucedió de repente. Una conductora borracha, una dirección prohibida y una velocidad inadecuada, les llevo a perder al menos una hora. Rellenar un parte de accidentes en esas condiciones, sin duda puede resultar una ardua tarea.
Con lo que tampoco contaban, un detalle mas para la derrota, era con que a lo largo de aquella noche el cielo se oscureciera. Mal fario daban aquellas nubes, que en la ciudad y a aquellas horas dejaban caer copos dispersos ¿qué no pasaría en las alturas?
Sumidos en la incertidumbre y con un mal presagio rondándoles la cabeza iniciaron igualmente la ascensión. La primera parada, sirvió para contemplar de cerca la especulación montañera en forma de refugio y también para llevarse el tercer mazazo, ya que uno de ellos decidiría no continuar. Los problemas gástricos y la aceptación de una realidad nebulosa convertía desde aquel momento a un cuarteto de cordada en un banco de tres patas. Aunque no importaba, la meta estaba ahí, frente a ellos y las ganas por conseguirlo eran más fuertes que el sentimiento de derrota.


La claudicación fue inevitable. Descubrir que todo lo que les rodeaba era una niebla pertinaz y que por dos veces pudieron ser protagonistas de sendos accidentes, dieron al traste con ese ansia que aseguraba la victoria.
Cuando los vi, regresaban con la cabeza gacha, pero con esa mirada que sin duda presagia un “regresaremos”.


P.D. Dedicado a Fran, Dani, Jorge y Vitor

6 comentarios:

  1. Qué preciosas fotos.
    Una retirada a tiempo puede ser una victoria futura...o algo así leí en algún sitio.
    Besos.

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  2. Lo importante es que no haya pasado nada... otra vez será.
    Un besu.

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  3. Pa comentarista de "Al filu de lo imposible" nun tendríes preciu. Y los otros, ¿nun saben que si sales de monte tan temprano vas coincidir con to'la xente que vuelve de gaupasa...?
    Nun somos ná (y menos en pelotas).

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  4. Donpe, yes un sabio.
    Bien ye verdá que ese "cúmulo de desastres" lo que precedieron también fué un nuevo momento de felicidad: por estar allí arriba mientras los montes nos susurran al oído, y por iluminarnos con esos paisajes que nos rodeaban ese Sábado. Y todos los Sábados. Claro que volveremos. Mil veces. Todas.

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  5. la sacabera errante19 de enero de 2009, 5:23

    De sobra conociu ye'l fechu de que me presta cuntae hestories y si pa encima me lo anden poniendo tan a güevu pues...
    Tienes razon Cristina que una retirada a tiempu siempre ye una victoria, pero cuando tas en monte, parez que fastidia, nun se. Al final menos mal que siempre domina'l tranqui que yo controlo. A mas, les montañes siempre van tar ehí, perdurandonos.
    Na M.Eugenia, que con estos nun hai quien pueda. Pa ellos solo una anecdota mas.
    Dompe, ya sabes que soi fan de Sevastian Alvaro asina que queda dicho.
    Y F. ¡qué grande yes! En tolos sentios. ¿Qué dices que te dixo la mayor de les Ubiñes?

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  6. Díxome: "¡Qué bien me pises!, ¡qué huelles tan afayadices pa los mios corredores!, ¡Quién pudiera ser moza y marchar pa Avilés contigo!"


    [[ qué tontería, por Dios, cómo se nota que dormí namás que 3 hores. Perdón por estropear tanta poesía ]]

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