jueves, 19 de febrero de 2009

Confesión

Obelix diría que caidito de hombros y mi gran amigo Arturo, simplemente gordito. Si, estoy gordito, bebo, fumo y trasnocho ¿Solo por eso debería de quedarme en casa? A trabajar voy en bicicleta y vivo en un cuarto piso sin ascensor. Correr no corro, pero solo porque cansa mucho y al gimnasio no voy porque entonces ¿qué seria de mi vida social?
Si vos cuento esto no es para quejarme, no no no. No tanto al menos. No pensaré en los mil y pico metros de desnivel del otro día. Ni del peso de los esquís cargados en la mochila. Tampoco de la traza que alguien, que no conoce las cetas, se empeño en que siguiésemos. Pero si diré, que después de casi veinticinco años saliendo al monte, todavía me duelen ciertos músculos que ni siquiera sabía que teníamos. Eso si, como siempre, el esfuerzo mereció la pena.










miércoles, 11 de febrero de 2009

De glaciaciones y conservas

Según algunas lenguas “calenturientas”, el frío conserva.


Pero digo yo, que también el formol y algunas soluciones alcohólicas. Aunque estas últimas, tengo entendido que en grandes cantidades hacen estragos en el organismo y también en la personalidad.
Las diversas comunidades oseras, se encargan de demostrarnos, que con el frío la actividad vital queda ralentizada, hasta el punto de pasar todo el invierno dormitando ¡Y si, claro lo tenemos! Por eso en los meses mas crudos, el poder de unas sábanas de franela y las diversas capas de mantas, ejercen tal magnetismo, que nos obligan a llegar siempre tarde a trabajar, que iba a ser si no.


Por otro lado, existe una especie de batracios que al llegar las primeras heladas se dejan llevar por sabe dios que instinto, que quedan congeladas y no es hasta la llegada de la primavera, con esos primeros y tímidos calores, que salen de su letargo y pueden continuar con su vida normal de batracios ¿Será Walt Disney un gran batracio?
Como conclusión a esta gran discusión diremos, que las sucesivas borrascas invernales, una detrás de otra con su gélido manto de hielo, nos deja a todas con esa singular mueca que expresa un: “Anda chaval, ponme algo caliente que con este frío ni soy persona ni soy nada. Por cierto ¿tengo cara de batracio, de oso o de estar borracho? Pues eso.

domingo, 1 de febrero de 2009

Cronicas Vampiricas III

Poco a poco vas ascendiendo. La respiración la llevas agitada y los ojos los tienes fijos en el suelo. Cuesta y lo sabes, pero te da igual. Pronto llegaras a la cumbre.
Se está bien en la cima. No hay nada mas alto a tu alrededor y sientes el placer del esfuerzo “casi” terminado (solo queda bajar) Potr el momento llego la hora de relajarse, de disfrutar de lo que hay a tu alrededor. De comer algo y también de pensar un poco en porque estas allí. La respuesta es clara y meridiana
¡¡Para echar un pitazo en ese preciso punto del planeta!!
Cof, cof, cof. Toses, normal. Con los alvéolos en plena efervescencia por el esfuerzo, no me extraña que la primera calada rasque y te siente como un tiro. No importa, las siguientes pasaran como si nada y de aquí al final del día, todo para abajo.