lunes, 14 de septiembre de 2009

Ay, ay, ayay, canta y no llores

Las condiciones que ponían en el programa de radio para el segundo relato veraniego eran, como en el anterior, que no excediera de las trescientas cincuenta palabras y que incluyese las palabras clave “camping completo”.
Para esta segunda y última aportación, escogí el titulo que lleva este post “Ay, ay, ayay, canta y no llores”

Los mariachis entraron con gran fanfarria al recinto, desgranando notas rancheras por doquier, mientras los allí presentes no daban crédito a lo que estaban viendo.
Primero atacaron “la del coche colorado” mientras enfilaban por la calle principal; después de un par de paradas ante lujosas tiendas, torcieron a la izquierda machacando a guitarrazos y uy, uy, uys a “Adelita”. Parecía que la estuviesen buscando, incluso hubo quien creyó que la habían encontrado cuando por mas de un minuto permanecieron junto a una muchacha, pequeña y morena, que tal parecía venida de la misma selva Lacandona.
Tras las notas de “yo soy el rey” hicieron un nuevo requiebro, esta vez a la derecha, y qué sorpresa cuando se oyeron aquellas voces que venían de la entrada: el coro, pensaron unos; un espontáneo, pensaron otros. Y todos estaban equivocados. No era sino el muchacho que a aquella hora estaba encargado del complejo, y que venía con gesto airado y gritando: ¡Oiga, oiga, que el camping está completo! A lo que los mariachis contestaron: Pero qué dices muchacho, nosotros no venimos a acampar, sólo a ganarnos unas monedas. Y el chiquillo, perplejo, sólo fue quien a balbucear: yo pensaba que eso que traían en la cabeza era una tienda de campaña.
Y claro, no pudo ser otra la respuesta: “de piedra tengo la cama, de piedra la cabecera...”
¡Qué explosión de risas! ¿Qué azaroso rubor adolescente!
No cabe duda, que aquella noche, los mariachis consiguieron dormir en cama blanda. Las monedas aportadas después de tan exitosa actuación fueron tan abundantes que hasta el muchacho se llevó su parte, llegando ellos a conseguir un cobijo menos populoso que un camping de playa.

3 comentarios:

  1. Hi Cactus. How are you?
    Yo encantado de saludarte.
    Sorry, not speak inglish, bat welcome to "la sacabera errante"

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  2. Dañel, qué bueno, qué divertido. También el relato del anterior post me gustó mucho.

    Y aún recuerdo aquél otro relato o historia o lo que fuera...algo sobre un tornillo y un tal Arquímedes.

    Besos

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