lunes, 8 de febrero de 2010

Sueños bursátiles

¿Qué tipo de cláusulas me habían impulsado a entrar allí? El hecho de pasar por aquella puerta, presumía marcarme un plazo fijo antes de salir. Solo el interés variable que me suponía estar en aquel lugar me ponía los pelos al alza, con una estimación tae de estar como escarpias.
-Hola
-Hola ¿Qué desea?
¿Desear, desear? Lo que de verdad deseaba era escapar de aquel capital de riesgo ante el inminente prejuicio de perder mi base imponible.
Sudores densos y fríos recorrían mis amortizaciones, y temblaba pensando en que quizás estaba hipotecando mi futuro.
La suerte estaba echada, no había fluctuaciones posibles. Negociaría la rendición y contaría los números rojos que me faltasen para sentirme solvente y poderoso.
-Quería sacar 40 euros de esta cuenta, por favor. Gracias.
-Ahora mismo señor ¿Sería tan amable de dejarme su documento nacional de identidad por favor? Gracias.
Estaba perdido, moroso y como en trance. No había duda, estaba teniendo un ataque de comisiones de cierre.
Caprichoso regulador monetario, invisible poder financiero, subrogación, aval, embargo...
Esto... Pero... ¿Cuanto tiempo llevaba durmiendo en aquel banco?

5 comentarios:

  1. ¡Buenísimo!.... Dani te superas y siempre me sorprendes.
    Abrazu.

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  2. Geniales tus historias.Todos tenemos esa relación amor odio con el banco.
    Saludos

    Intentando recorrer el mundo

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  3. Me uno a los elogios. Ten cuidado con esos sueños, no te hagan caer en un fondo de "inmersión".
    Salú.

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  4. Jajaja! me encanta! pero de dónde sacaste todo esi lenguaje bursátil???
    También a mi me sorprendes :***

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  5. Todavía quedan bancos preciosos...como el de la foto.

    Besossssssssssssss

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