jueves, 3 de junio de 2010

Yo también iba en ese barco

Israel asesina, tortura, encarcela, deporta y secuestra indiscriminadamente desde hace muchos años, no es algo que sorprenda.
Aun recuerdo las terroríficas imágenes de unos soldados intentando romperle un brazo a un crío con una piedra (Mientras tres le sujetaban, un cuarto le daba con la piedra en el codo. Aquel chiquillo solo tendría doce años). O las del asesinato de un padre y su hijo mientras estos se parapetaban detrás de unos bidones. De todo esto hace tiempo,
Ahora, son nueve los muertos y setecientos los secuestrados en aguas internacionales. Unos no eran pescadores esquilmando los bancos de pescado de otro país, ni los otros unos andrajosos piratas con armas de hace treinta años. Por lo tanto ni unos merecen protección ni respeto, ni a los otros que se les persiga con todo el peso de la ley.
No pasa nada, veréis como con el transcurrir del tiempo esto será agua pasada, la misma agua que lava las conciencias de esos judíos, que por mudos, se convierten en cómplices.
No cabe duda de que podríamos sacar millones de historias de todo esto, pero a veces la triste realidad nos sorprende con su surrealismo.


P.D. Que quede constancia de ser la primer concentración a la que asiste Daniela. Solo nueve días de vida y si pudiera ya gritaría: ¡¡Judíos asesinos, terroristas!!

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