martes, 6 de julio de 2010

Crónicas Emotívicas II (o los niños vienen de Paris ¿y las niñas?)

Mira, mira, la Torre Eifel ¿y no se oxidará con tanto hierro como gasta? Todo el día a la intemperie tiene que pasar factura ¿no?
Que guapo el Sena, todito lleno de Muiles.
Pues que quieres que te diga, no tengo yo, aquí debajo de este arco mucha sensación de triunfo, mas bien un poco de nervios ¿segura que se puede estar en este sitio con el coche?
¡Qué parezco, qué parezco!... Que no oh, que estoy haciendo de jorobado ¿no ves que estamos en Notredame?
¿El Loubre? ¡¡JA!! Copia de las pirámides de Egipto diría yo, solo que en vez de piedra usaron cristal ¿no ves que tenían que sacar provecho de la movida esa de bohemia?
¡Dios! En este cacho palacio no me extraña que pierdas la cabeza, solo pensar en limpiarlo es para volverse loca, como no iban a tener dieciséis Luises para poder hacerlo en un día. Por cierto ¿en qué fuente estaban los delfines? No tengo yo visto piscina ninguna.
Mucho Champs Elises y tal, pero que quieres que te diga ¿Y las bacas? Eso si, lo que abundan son las cigüeñas, a que se deberá.
Por cierto, hablando de cigüeñas ¿Daniela? ¿Donde está Daniela?


P.D. Una mañana soñé que íbamos de viaje a Paris y veníamos con regalos.
P.D.2 Después de repasar lo escrito, pongo en mi boca las palabras de Rafael Peralta cuando algún lugar no le gusta y digo: “Pues a mi Paris me decepciono bastante la verdad” (Pensar que yo solo estaba soñando)
P.D.3 La fotografía es un robado, que quede claro. Y no dudar ni por un momento, que estaba soñando con Paris, solo hace falta mirarme a los ojos.
¡A los oooooooooojos!

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