sábado, 17 de julio de 2010

Una historia de ficción con chicas y malos (o surrealista homenaje a “39 escalones” de Alfred Hichcock)

En aquel preciso instante, terminaba su aventura.
Como un patético Richard Hannay de medio pelo, había creído que por buscarle las llaves a la chica, tendría posibilidades con ella, acaso abrirían su corazón.
Lo que nunca hubiese imaginado, es que aquellas llaves abrían el portal y la casa del malo. Un pelanas imbécil que no le hacía ni caso, que no quería saber nada de ella; y que aseguraba y repetía cantando, que las famosas llaves estaban en el fondo del mar.
Tenia que tomar una decisión.
Hacia arriba, la chica y la oportunidad de contarle cualquier película para que se quedase con el.
Hacía abajo, la posibilidad de encontrar las llaves y volver a quedar solo. Quedar como un señor, pero solo.


P.D. Dicen que para subir al cielo se necesita una escalera larga. Pero para bajar al mar ¿Qué hace falta?

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