jueves, 23 de septiembre de 2010

Teoremas solares (Pitágoras vs. Galileo vs. Newton)

Si la incidencia del sol en su cenit sobre un cuerpo M de madre (siendo esta susceptible de variabilidad en la volumen que carga) proyecta una sombra constantemente ampliada según la extensión gestacional en la que la segunda se encuentre...


La primera, que es la sombra que acompaña al sol en su ocaso, variara infatigablemente con el movimiento en desarrollo creciente de la criatura H de hija; siendo esta, con el paso del tiempo, superior a la sombra que proyectara la pequeña M de madre. Sobre todo, si el elemento H de hija, pasa mucho tiempo colgada del pecho de M de madre.


Con lo cual, a todo esto anteriormente expuesto, podemos agregar que todo largor en sombra ajena es fruto de la gravedad (o algo).

3 comentarios:

  1. Dado que el elemento H de hija no pasó apenas tiempo colgada del pecho de M de madre, sería presumible concluir que, con el paso del tiempo, la primera tendría una sombra inferior a aquella que proyectara la pequeña M de madre. Sin embargo, según la incidencia del sol en su cénit sobre un cuerpo M de madre que proyecta una sombra constante y desgraciadamente ampliada aun hayándose fuera ya de la extensión gestacional, el aprovechamiento absoluto del elemento B de biberón anula toda ley anterior.
    Con lo cual, ante lo actualmente expuesto, podemos agregar que la sombra, tanto del elemento H de hija, como de los elementos M de madre y B de biberón, son irremediablemente atraídos por la fuerza de la gravedad, empequeñeciéndose hasta no ser más que protones, neutrones y electrones (mas o menos).

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  2. la sacabera errante6 de octubre de 2010, 9:21

    Jajajajajajajajajajajajajajajaja. Esto si ye un gran teorema.

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  3. Y comprobao tras varios ensayos en laboratorio, nun ye coña...

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