martes, 8 de febrero de 2011

Probablemente, mañana será otro día

Con resuelta determinación y mordaz inquina, resuelve esconderse y esperar el suceso inminente.


Mientras espera, sueña que es un gigante y que todo lo puede. El aburrimiento hace que vea crecer sus manos, sus pies, sus piernas y sus brazos. Nadie es capaz de contrariar al que camina rozando las nubes. Nadie se mete con el, nadie se atreve.
Nadie…, salvo ella. La misma que se presenta frente a su occipital derecho ahora que esta allí agazapado entre las ramas, esperándola. Y mientras piensa en ella, mientras la tiene en la cabeza, nota que va haciéndose pequeño, muy pequeño, diminuto. Nota que va pegándose al suelo.
Ella es la culpable de que hoy este allí escondido. Lleva días pensándolo y está decidido a hacerlo.

Será hoy. Hoy recuperará su tamaño natural. Nunca mas se sentirá pequeño frente a ella. Cuando pase junto a su escondite y sin previo aviso, le saldrá al encuentro, la mirará a los ojos y… ¡ZAS! En un segundo volverá a sentirse grande.

Lo suficiente como para convidarla a pasar la tarde con el. Posiblemente en el burguer.

1 comentario:

  1. Me encanta Dañel, qué hestoria tan chula, y con final feliz! ;)

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