miércoles, 29 de junio de 2011

Cuestión de fe

“…el momento más inolvidable de cuantos vivimos aquél sábado de septiembre en el que otra Hermana de la Cruz subía a los altares, no fue cuando la Virgen cruzó el río por primera vez por el lugar donde sus aguas se hacen macarenas, tampoco el amanecer en el Parque del Alamillo con los verdes reflejos de la inmensa arboleda, ni la fuerte impresión de la Virgen en el túnel de acceso al estadio con el estruendo del eco sonoro de la banda de Salteras -¡qué forma de tocar y no parar!-, ni cuando Ella apareció majestuosa en el césped del estadio creciéndose conforme lo cruzaba, ni tan siquiera cuando se detuvo ante las hermanas mientras sus celestiales voces entonaban una entrañable habanera, ni tampoco cuando coronó la rampa de acceso al altar de la beatificación y quedó parada ante los miles de fieles que la aguardaban con impaciencia.

Lo que jamás en nuestras vidas podremos olvidar de ese día fueron las escaleras de incendio del hospital que lleva su nombre.
Antes de que la Virgen alcanzara su puerta principal, cientos de enfermos y familiares abarrotaban dichas escaleras esperando encontrar en las mismas la verdadera salida de emergencia de sus vidas: la Esperanza.”

Extracto de un articulo del diario de Sevilla sobre el corpus del año 2010.



P.D. La visita del papa: no con mis impuestos. Tampoco la de la mama.

No hay comentarios:

Publicar un comentario